
Port Richey
Todo cabía detrás de una ventanita.
El menú era corto y el espacio también. Pero cada pizza servida era una conversación, una lección y una oportunidad para ganarse la confianza de otra familia. La bandera cubana al lado del tráiler decía, sin palabras, de dónde venía el sabor y cuánto orgullo había detrás de él.










